[CULTURA ALIEN]

“PLATILLOS VOLANTES”
LLEVAN AL CINE A LA PRIMERA
TRAGEDIA UFOLÓGICA IBÉRICA

Por Luis R. González

El director Óscar Aibar recreó para la gran pantalla el caso de la muerte por decapitación de dos místicos de Terrasa, el primer suicidio cometido en España en nombre del contacto extraterrestre. Estrenada el 6/11/2003, el film no sólo es respetuoso de la historia real -un drama que en su época desconcertó a propios y extraños- sino que logra, pese a anacronismos indetectables para el espectador medio, reflejar el espíritu de su tiempo.


En 1970, Antonio Mercero ganaba un premio Emmy de televisión por La Cabina, una punzante y ácida alegoría de la situación de los españoles en los estertores desarrollistas del franquismo. En su segundo largometraje como director (ocho años después de ese extraño western futurista titulado Atolladero), Oscar Aibar hace un guiño a aquel programa en una escena de su particular visión sobre esa misma época, tan claustrofóbica y apocalíptica. Platillos volantes cuenta la historia del suicidio por decapitación el 20 de junio de 1972 de José Félix Rodríguez Montero y Juan Turu Vallés, dos obreros textiles residentes en Terrasa convencidos de que quitándose la vida se unirían a los extraterrestres “en el Centro Galáctico”.

Este suceso real ocurrió a apenas treinta kilómetros de la casa donde vivía Aibar de niño, impresionándolo profundamente. Finalmente, el director español consiguió exorcizar sus demonios en una larga pero entretenida película de 99 minutos, donde consigue reflejar bastante bien el ambiente de la época, ejemplificado en el paranoico mundillo platillista.

Por tratarse de una película donde el único platillo volante que sale resulta ser el tapacubos de un Simca, el tratamiento de los hechos resulta muy intimista, ponderado y respetuoso. Ciertamente, no se profundiza lo suficiente en la complicada psicología de los personajes y en las razones que pudieron llevarles a tan tremenda decisión (algunos han propuesto ideas más escabrosas). Pero el enfoque del director ofrece bastantes indicios de la complejidad de la situación como para que cada cual interprete lo ocurrido a su gusto. Quizá sea esa la excusa para el inesperado final, totalmente prescindible según algunos con quienes coincido, y que ofrece a los encargados de efectos digitales la única ocasión de lucirse. También merece destacarse la labor de los documentalistas, rescatando piezas únicas como “el nodo” que abre la película, o la canción de “Los Pasos” con que finaliza.

EL DRAMA: BIEN LLEVADO Y SIN GOLPES BAJOS
Jordí Vilches resulta ser un verdadero hallazgo del director. Su interpretación del personaje de Juan, el más joven de ambos protagonistas, retrata muy bien la fascinación que la astronáutica y el fenómeno OVNI nos ofrecía a los jóvenes de entonces: yo mismo me inicié en ufología apenas un par de años después, y recuerdo que también una de mis primeras experiencias fue asistir a una regresión hipnótica donde el supuesto testigo visitaba astralmente una base extraterrestre, en esta ocasión bajo las aguas del cercano mar Mediterráneo. Ángel de Andrés (José), por su parte, sabe reflejar muy bien las contradicciones de su místico personaje, que tan pronto intenta mantenerse puro e inmaculado para favorecer su inevitable mutación kósmica, como se zampa un buen bocata de chorizo. Especialmente oportuna resulta la breve intervención de Leo Bass como el “profesor Karma”, una especie de amalgama entre Eugenio Siragusa y el catalán profesor Lester, dedicado a conducir viajes astrales mediante hipnosis ante a la atónita audiencia presente en el “Centro de Estudios Intergalácticos”, referencia apenas disimulada al CEI barcelonés, entidad decana de la investigación ufológica hispánica.

Que la primera película española centrada en torno al fenómeno OVNI (aunque sea en un aspecto tan puntual y macabro como el suicidio de dos creyentes en la vía de un tren) haya evitado caer en el sensacionalismo y en el mercantilismo alienígena ubicuo en la actualidad, es todo un mérito, aunque probablemente le restará éxito comercial. También resulta recomendable por la relación (muy poco explorada por los estudiosos del fenómeno) que establece entre el mesianismo platillista y los movimientos utópicos y comunistas.

DE ANACRONISMOS [PERLAS PARA ESPECIALISTAS]
Toda la película está envuelta en un cierto anacronismo, como cuando aparece en pantalla el libro “OVNIs y agujeros negros” de Márius Lleget, publicado en septiembre de 1981, nueve años después de los hechos que se narran. Se trata de un claro y merecido homenaje a este ufólogo catalán (identificado en el film con el apellido Poyet), cuya honestidad le llevó a renegar de ese mundillo al sentirse en cierta medida responsable del suicidio, pues fue el eegidp por aquellos dos terrasenses como su portavoz, remitiéndole sendas cartas póstumas (una personal y otra para la ONU) donde explicaban los motivos de su dramática decisión.

Hay un anacronismo mayor, que supone una molesta distorsión de la realidad de la época. Aunque es cierto que ya desde mediados de los años 50 existían en España asociaciones de “Amigos del Espacio”, y a principio de los 70 el affair Ummo estaba en plena efervescencia, el contactismo mesiánico todavía no había hecho acto de presencia en nuestro país. El director (o sus asesores especializados como Iker Jiménez) han combinado rasgos de la “Fraternidad Cósmica” del italiano Siragusa (a quien gustaba de exhibirse enfundado en un mono blanco a modo de uniforme) con otros del movimiento RAMA (como los mensajes por “escritura automática” y los extraterrestres procedentes de Ganímedes). Sin embargo, ninguno de estos movimientos estaba implantado en España en fecha tan temprana: recién lo harían con fuerza a partir de 1974, gracias especialmente en el caso de los segundos, a la impagable labor del periodista J.J. Benítez.

De hecho, el caso de José Félix Rodríguez y Joan Turú Vallès (verdaderos nombres de nuestros protagonistas), ostentaría el dudoso honor de tratarse del primer suicidio platillista de la historia, predecesor de tragedias posteriores del mismo cariz como las de la secta californiana “Heaven’s Gate” (“Puerta del Cielo”). Algunos especialistas quizá argumenten un suceso similar ocurrido en 1966 en Morro do Vintem (Brasil), donde dos técnicos en electrónica se habrían aparentemente suicidado con veneno, al colocarse sobre el rostro unas extrañas máscaras de plomo. Varios ufólogos (en el caso español, Antonio Ribera, que comentaría el suceso en su libro de 1968 “Platillos volantes en Iberoamérica y España”) relacionaron inmediatamente lo ocurrido con algún intento de comunicación con seres extraterrestres. Pocos saben, empero, que el misterio se aclaró en 1969 cuando un delincuente confesó que varios asaltantes obligaron a las víctimas a tomar veneno para robarles los seis millones de cruzeiros con que acudieron a una cita.

Otro molesto anacronismo, quizá en un intento por subirse al carro de los modernos “círculos de cereal” es la descripción que se hace del caso de un posible aterrizaje OVNI en Matadepera. El avistamiento tuvo lugar en enero de 1969, quizá demasiado pronto como para jugar el papel de nexo de unión entre ambos protagonistas que se pretende en la película y las huellas localizadas sobre el terreno no fueron tres círculos quemados, sino cuatro líneas paralelas en dos grupos, con el aspecto de madrigueras de topos, excepto por su escaso diámetro (apenas 3 cms) y orientadas en la dirección en que se alejó el objeto. Por lo demás, la forma del “aparato” era ciertamente peculiar. Nada de un platillo volante, lo más parecido a lo que podríamos asemejarlo era ¡a una porra medieval! Tampoco el único testigo era un atribulado pagés, sino una ágil y despierta anciana de 80 años. El caso causó cierta sensación en la época, pues junto con el caso de Morón de la Frontera en mayo de 1970, fue utilizado por muchos para respaldar la realidad material de los OVNIs, en base a las extrañas huellas que dejaban tras de sí. El caso de Morón (sin visión de OVNI) quedaría explicado años después como debido a los efectos de la caída de un rayo, y aunque el de Matadepera permanece inexplicado, la relación de las huellas con el supuesto OVNI (visto solamente en vuelo) quizá sólo fue fruto del entusiasmo de los investigadores. El caso fue estudiado por el CEI (se desconoce si alguno de nuestros protagonistas estuvo en el lugar) apareciendo publicado en el número 8 de su boletín ufológico, Stendek. (A propósito: la portada a todo color de Stendek, que puede vislumbrarse en una de las escenas del film, es todo un montaje. Como mínimo, sería otro anacronismo, pues las portadas en color sólo aparecieron con posterioridad una revisión de los 46 números publicados me permitió confirmar que no corresponde a ninguno de ellos.)

Para acabar, comentaré una de las mejores escenas de la película. Efectivamente, la noche del domingo anterior al drama, TVE había ofrecido en su programa “Estrenos TV”, una película de ciencia ficción. Pero José nunca habría hablado con Klaatu, el de “Ultimatúm a la Tierra” [N. del E: film también conocido como “El día que paralizaron la Tierra”, 1950], sino en todo caso con Lloyd Bridges. En esa ocasión, en realidad, se emitió “Hombres de otros mundos” ("The Love War"), un telefilm de 1970 interpretado por Bridges y Angie Dickinson. La trama es curiosa: seis alienígenas procedentes de dos planetas en guerra llegan a la Tierra para enfrentarse en un duelo que determine el planeta victorioso. Cuatro resultan eliminados. Uno de los sobrevivientes (Bridges) opta por intentar detener la lucha y quedarse en nuestro planeta mezclándose con los nativos, tras enamorarse de una humana (Dickinson). Le promete que se casarán tan pronto como él consiga detener al otro superviviente, cuya llegada es inminente.

La revelación sobre la verdadera identidad de su novia no sorprenderá a ningún aficionado al tema.

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Luis R. González

J.J. Benítez

ENLACES EXTERNOS
Platillos Volantes Sitio Oficial
Centro de Estudios Interplanetarios (CEI)
Stendek
Fundación Anomalía
'Entre ufólogos, creyentes y contactados. Una historia social de los ovnis en España' (1993)
Juan José Benítez Página Personal
Iker Jiménez Página Personal
Magonia


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