[ENTREVISTA]

CARA A CARA CON EL MALIGNO
Por Alejandro Borgo
La orden había descendido de arriba (de dónde si no...): Dios! quería que en su sitio (Web Site para los que dominan el inglés y sufren de fashionitis aguda) constara la evidencia de su carácter cosmopolita. Pidió entonces que arregláramos un encuentro entre Él y el Principe de las Tinieblas, más conocido como Satán.

Comenzaron agitadas reuniones de corresponsales, enviados y toda clase de correveidiles; febriles negociaciones entre ángeles, arcángeles, monaguillos y hasta consultoras especializadas en coaching e ikebana. Durante la centésimo cuarta reunión, cuando ya se creía que el encuentro era imposible (nadie cedía en el cachet) surgió una proposición muy práctica que, justamente por ser la más apropiada, apareció a lo último: un pordiosero que casualmente se encontraba en el lugar dijo "¿Y para qué tanto lío si después de todo la entrevista va a ser leída por unos cuantos idiotas?" En ese preciso momento se arreglaron las cosas, y un cadete, que no tenía nada que hacer, se ofreció como voluntario, no porque quisiera, sino porque tenía ganas. Discó el número, lo atendió la operadora local de larga distancia, le ofreció un plan de descuentos para llamadas en horas pico, lo tuvo 45 minutos en línea, luego se escuchó el tono de ocupado, apareció una grabación que rezaba "disculpe la molestia pero en este momento, por inconvenientes técnicos no es posible alcanzar el destino solicitado. Eso sí, la factura correspondiente le llegará en término". El cadete ahora estaba seguro de haber dado con el verdadero Infierno. El Príncipe había dado señales de vida, la entrevista era un hecho: a las 6 horas del 6 de junio recibiríamos la señal.

Grande fue nuestra sorpresa cuando el mismísimo Satán se apareció en nuestro lugar de trabajo. Al principio, un sórdido terror se apoderó de nuestros maltratados hipotálamos. Pero luego, su aspecto cándido, sufrido, gastado por los años, y su intento de soborno (aceptado, por supuesto) con u$s 30.000 para que lo entrevistáramos, hizo que el único de nuestros corresponsales que permaneció en el lugar, lograra este magnífico documento.

Lector: - Pero si estaba ahí en la redacción, no se trata de un corresponsal. ¿Qué vendría a ser entonces?

Autor de la nota: - Escuchame, si vos de todos modos te vas a morir algún día, ¿ para qué lo querés saber?

Lector: - ¡¡¡Aaaahhh!!! Muy bonitooo... ¿Así tratan a los lectores?

Autor de la nota: - Sí, ¿qué? ¿hay alguna otra manera?

Queridos y respetadísimos amigos lectores, la entrevista al Dios de las Tinieblas, Mandinga, El Malo, revela aspectos sorprendentes, con inesperadas consecuencias para lo que queda de la humanidad (¿notaron la minúscula?)

Corresponsal: - ¿A qué ha venido?

El Malo: - ¡Se han dicho tantas cosas acerca de mí! Tantas sandeces, pavadas, calumnias, insultos: chusmerío barato. Hasta creí por un momento ser argentino... ¡¡Ahh, no!! ¡¡¡Ése era Dios!!!

Corresponsal: - ¿Qué cosas se han dicho?

El Malo: - "Anda al diablo ", "Qué diablos querés", "Estoy hecho un demonio ". ¿¿Ven?? Hasta he sido parte principal de frasejas estúpidas, remanidas y aburridas. ¿Alguien dijo alguna vez "Andá a José ", "Qué Juan querés" o "Estoy hecha una Josefina"?

(Todos contestan a coro): - ¡¡Nooooo!!

El Malo: - ¡Ustedes no se metan, que todavía no les di participación! Como iba diciendo: ¿Por qué utilizan mi nombre en vano? ¡¡¡Claaaro...Total!!!...Si soy un pobre diablo... Pero ha llegado el momento de... llegar al momento. Y también ha llegado el momento de...

comprar cirios

"el santón"

de Heaven y Heaven Inc.

El Malo: - Estos infiltrados... Decía, ha llegado el momento de tomar decisiones. A propósito, ¿a cuánto están los cirios "el santón"?

Corresponsal: - Veinte la docena.

El Malo: - ¿Veinte qué?

Corresponsal: - Veinte, señor.

El Malo: - Aaahhh.... Mandáme 2 cajas que tengo que quedar bien con Sueiro y los creadores del Diseño Inteligente.

Corresponsal: - Sigamos con la pregunta inicial...

El Malo: - He venido para poner en claro, aunque no todo lo claro que sería deseable, cuál ha sido mi actuación a través de la historia en este planeta, porque sinceramente no creo que les interese saber sobre mis influencias en el asteroide DRX 28 del sistema XIwz en NGC 2078 barra 3. He venido a exponer mi pensamiento, mi filosofía, mis verdaderas intenciones, mis esfuerzos por una vida mejor, por la paz, y por que se termine definitivamente con los reality shows y los teleteatros de la tarde.

Corresponsal: - Últimamente ha habido cortes de luz por la tarde...

El Malo: - ¿Vieron que lo logré?

Corresponsal: - Continúe...

El Malo: - Mi figura, y no sólo ella, ha sido vapuleada, tanto o más que la frase "el peso de las medidas no recaerá sobre los más necesitados" en boca de un político. Y creo que todo ello tiene su origen en un gran malentendido, el cual ha permanecido y ha sido mantenido y fomentado durante siglos.

Corresponsal: - ¿Por quién o quiénes?

El Malo: - Primero, por personas aviesas, cínicas, hipócritas, con enormes ansias de poder, "representantes" de Dios en la Tierra, y, segundo, por sus víctimas, es decir, la gente, la enorme mayoría que repite a mansalva las estupideces que oye y le enseñan. La masa, la muchedumbre sin rumbo.

Corresponsal: - ¿Ud. ha influido en la vida humana?

El Malo: - Créame que NO he influido en la historia de la humanidad más que ninguno de ustedes. Lo que pasó en el mundo ha sido obra de ustedes.

(Momento de tristísima reflexión)

Corresponsal: - ¿Cómo dice? ¿Obra nuestra? ¿Cómo "obra nuestra"?

El Malo: - Así de sencillo. Desde la lucha en las cavernas hasta Hiroshima, desde el descubrimiento del fuego hasta las computadoras de quinta generación, todo ha sido vuestra obra. Incluyendo las fast-foods y los seminarios de autoayuda.

Corresponsal: - ¿No ha habido intervención divina?

El Malo: - ¿¿¿Cómo??? ¿¿¿Intervención divina??? ¡¡¡¡¡AAAHHH!!!!!! ¡¡¡JAA!!! ¡¡JAAA!! ¡¡JAAAAA!! ¡¡AAAAHHHH!!! ¡¡¡JA!!! ¡¡¡JAAAAA!!!! ¡¡¡¡JAAAAAAAAA!!!!!! ¡¡¿¿No leyeron a Asimov, a Sagan, a Russell, o a cualquiera que haya publicado algo sobre (g)astronomía??!!

Corresponsal: - No entiendo...

El Malo: - Le explico: con 100 mil millones de galaxias que en promedio contienen 200 mil millones de estrellas cada una (y eso es la insignificante parte del Universo que ustedes pueden conocer) ¿¿creen que ese supuesto llamado Dios va a detenerse a modificar a un grupo de miserables y diminutas bacterias que pululan en una arveja perdida dentro del enorme guiso universal??

(Momento de indescriptible depresión) (Nos llamó "bacterias")

(continúa): - De ustedes no se acuerda (ni quiere acordarse) nadie. Sólo un alma (?) caritativa y humilde como la mía -y algún que otro insecticida- podría apiadarse de tan execrable conglomerado de bichos.

(Nos llamó "bichos")

Corresponsal: - Entonces Dios...

El Malo: - Dios, dios, dios. ¡¡¡Basta de Dios!!! ¿Desde cuándo omnipotencia y bondad van necesariamente juntas? ¿Por qué debe ser bueno y omnipotente? ¿Desde cuándo justicia y omnisciencia van de la mano? ¿Nunca se hicieron estas preguntas? ¿¿¿EEEEEEEEEHHHHHHHHHHH???

(Silencio total) (No lo dijo abiertamente, pero nos llamó "atrasados ignorantes")

Corresponsal: - Esteee... ¿tiene fuego?

El Malo: - ¿Me está tomando el pelo? ¿Por qué no me pregunta si soy cornudo?

Corresponsal: - No hace falta... (aquí el cronista arriesga su vida). Quiero decir, no hace falta que lleguemos a este extremo. Es que lo que ha dicho me ha dejado perplejo. ¿Qué piensa hacer aquí?

El Malo: -Vine en una misión, con objetivos secretos.

Corresponsal: - ¿Secretos para quién?

El Malo: - Para mí.

Corresponsal: - Le advierto que a pesar de su avieso tono burlón, no voy a caer en sus trampas.

(En ese preciso momento el cronista se agarra el dedo anular con una trampa para osos que ya estaba allí desde hace dos días, y conteniendo el grito, dice):

¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAYYYYYYY!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡AAAEEEIIIOOOUUU!!!! ¡¡CIELOS!! ¡¡ATIZA!!! ¡¡RECÓRCHOLIS!!! ¡¡UUUUUUAAAUUUAAAIOIOI!!!!!

El Malo: - Pregunte tranquilo.

Corresponsal:- ¡Espere! ¡Espere! ¡Espere que no puedo preguntar!

El Malo: - Entoces ¿para qué me hizo venir hasta acá? ¿Se cree que tengo tiempo para perder?

Corresponsal (recuperado solamente del dolor): - Para seguir el hilo de la conversación, ¿qué opina de la mecánica cuántica?

El Malo: - Es más interesante que Año Cero, Enigmas y Hola, pero no me gusta nada eso de que la realidad es creada por el observador, que, según creo, es lo que pensaban estos alcornoques de Bohr, Schrödinger y otros. Acá el único que juega a los dados soy yo, yo, y yo.

Corresponsal: - ¿Entonces para usted el azar no es fundamental?

El Malo: - Para el que se juega un departamento o un auto en una bola de ruleta, sí. Pero convengamos en que si no existiera la ruleta, ese hombre se lo jugaría a los caballos, al Loto o a la lotería, siempre y cuando su compulsión al juego fuera lo suficientemente intensa. Pero... espere que salga a la venta mi ensayo "La mecánica cuántica y su relación con la compulsión al juego" y lo va a entender mejor.

Corresponsal: - ¿Qué edad tiene?

El Malo: -¿Cuántos me da?

Corresponsal: - ¿Viene siempre a bailar acá?

El Malo: - Sí, ¿de qué signo es Ud.?

Corresponsal: - Ayyy... a cuántas le dirá lo mismo...

El Malo: A todos los que desean mis servicios. Yo consigo de todo: cigarrillos, microchips, licuadoras, TV color, especias, asteroides. Le traigo lo que quiera. Pero... debemos pactar.

Corresponsal: - No, mejor dejémoslo así. Tengo un amigo que trabaja en la aduana y me trae de todo.

El Malo: - Nadie trae ni consigue nada si no arregla con Papá, el Rey de los Arreglos. El corrupto propone y yo dispongo. O sea: todos proponen y yo dispongo.

Corresponsal: - ¿Y Dios?

El Malo: -No me venga otra vez con entelequias, ni golpes bajos.

Corresponsal: - Si hablamos de Dios sería un golpe alto.

(Gracia innecesaria del cronista).

El Malo: - Si vuelve a nombrar a ése, le paso un CD de Britney Spears en vivo con los Monkees durante un minuto y medio.

Corresponsal (arrodillándose, clavándose alambres oxidados en las muñecas y quitándose uno a uno los pelos internos de las orejas): ¡¡¡¡Noooo!!!!! ¡¡¡¡Noooo!!!!! ¡¡¡¡Se lo suplico!!!! ¡¡¡¡Noooo!!!!! ¡¡¡¡Por favor!!!!

El Malo: - Minuto.

Corresponsal (haciendo la vertical sobre brasas, golpeándose las sienes con una guía telefónica, y tomando un vaso de lavandina tibia con tinta china): ¡¡¡¡Noooo!!!!! ¡¡¡¡Noooo!!!!! ¡¡¡¡Se lo vuelvo a suplicar!!!! ¡¡¡¡Noooo!!!!! ¡¡¡¡Por favor!!!!

El Malo: -Bueno, está bien. No le paso ningún disco.

Corresponsal (continúa sacándose los pelos de las orejas, haciendo la vertical sobre brasas, etc., porque es masoquista y de todas formas lo hubiera hecho. Termina, se tranquiliza y pregunta): -¿Somos complicados los humanos, no?

El Malo: - ¡¡Hasta pueden complicar la estupidez!! Si no, mire las computadoras y el furor por la informática. ¿A qué van a llegar con tanta tecla, pantalla, terminal, cable, con todos esos datos recopilados...? Les agarró la manía, hace ya unos cuantos siglos, de fijarse en la pavada de la cosa, de embelezarse con los colores, los formatos, la velocidad. Si escribiera un tango sobre la humanidad lo titularía "Pavada, chochera y después".

Corresponsal: - Bueno, pero algo rescatable debe haber.

El Malo: - Sí. Einstein, Bertrand Russell. Recuerdo aquel encuentro con Bertrand, con quien tantas veces me asociaron. Él iba por la calle un domingo de invierno. Estaba ansioso por conocerlo, por hablar con él acerca de tantas cosas... Fue un encuentro increíble. Me acerqué a él, temblando como el Increíble Hulk frente a una colegiala y le dije...

Corresponsal (mordiéndose los labios, el mentón y la nuca): - ¿Qué le dijo? ¿Qué le dijo? ¿Qué le dijo?

El Malo: -Le dije... "¿me dice la hora, por favor?"

Corresponsal (loco de furia, ira, terror e inquina): - ¿Y qué le contestó?

El Malo: - "Las tres y cuarto P.M. caballero". "Gracias", le dije yo. "Por nada, agraciado transeúnte", me contestó él.

Corresponsal: - ¡¡¡¡GRRRRRR!!!!! ¿¿¿Y ESO FUE TODO???

El Malo: - No. Después le dije "adiós", y se alejó por la acera, en dirección al noroeste.

Corresponsal: - ¿Y Einstein? ¿Qué pasó con Einstein?

El Malo: - Lo admiré mucho.

Corresponsal: - Me imagino... La relatividad, el efecto fotoeléctrico, su lucha antiarmamentista...

El Malo: -Nooo.... esas son bobadas. Me gustaba porque era un simpático mofletón. Esa pinta de viejito bonachón. Parecía pícaro el viejo.

Corresponsal: - Para ir finalizando... ¿Qué va a pasar con la Humanidad?

El Malo: - Si retira la mayúscula, le contesto.

Corresponsal: - ... ¿qué va a pasar con la humanidad?

El Malo: - ¿Qué puede esperar una especie que después de miles de años de evolución llegó a George Bush?. Eso es lo que va a pasar. La nada. Diviértase que algo de tiempo le queda. Ustedes y el mundo son como una enorme caricatura de Looney Toons: el Hombre es el Coyote, y la realidad es el Correcaminos que invariablemente se le escapará de las manos...

 

 

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