[CRONICA]

MAITREYA A LA VUELTA DE LA ESQUINA
Por Viviana Claudia Giménez
"Jesús está en Roma en este momento", dice para empezar Martín Jankowsky, cuya misión es difundir el mensaje del inminente emerger de Maitreya.  "El Maestro Moria, [N. del E. una entidad del panteón teosófico] que en su momento fue la Virgen María, está en la India, en plena actividad". Eso fue lo dijo Martín, el anunciador local del advenimiento del nuevo mesías, en un alto de aquel casi anónimo encuentro que tuvo lugar en pleno otoño de 2003 en el antiguo caserón de Floresta, en la ciudad de Buenos Aires, en un momento donde las circunstancias parecieron volverse especialmente extravagantes.


Hay una veintena de personas, de entre 18 y 60 años, en esta casona acogedora aunque algo fría en aquella noche de abril que nos encontró en un quincho techado. Fueron suficientes las sillas, dada la escasa cantidad de gente, pero de haber venido más, sobraban los almohadones para desparramar por un piso alfombrado como se pudo, con pedacitos aquí y allá.  Hay un retrato sonriente de Sai Baba, y un mini-poster con una cruz de luz, señal entre tantas del inminente emerger de Maitreya del que Jankowsky vino a hablar.

 "¿Para cuándo podemos esperarlo?", se angustia un hombre que cree que la respuesta será de miles de años, años cósmicos, años luz.  "Durante la encarnación de Benjamin Creme", es la respuesta que alivia.  Jankowsky basa sus respuestas en la información de este artista escocés, el único que mantiene comunicación telepática con Maitreya que aquél reinterpreta con su Maestro.  Las palabras de Jankowsky son claras y sin arrogancia.  Se presenta como un igual a uno que sólo se diferencia por, quizás, haber leído un poco más sobre el tema.  Destaca: "No hay que actuar nunca como un fanático al difundir la noticia.  Sólo mostrémosles a nuestros hermanos que Maitreya vive, que el hijo del hombre regresó al mundo para cambiarlo a través de los hombres".  La noche anterior a las elecciones presidenciales, cuyos resultados inciertos llenan de angustia a los argentinos, Jankowsky subraya: "La expectativa misma ya es un cambio de dirección.  La esperanza es revolucionaria".

Maitreya es presentado no como un instructor religioso, sino espiritual, que impulsará cambios en todos los órdenes: político, social, económico.  Cuenta Jankowsky que Maitreya suele aparecérseles a líderes de todo el mundo:  se habría presentado ante Sadam Hussein durante la Primera Guerra del Golfo, y hasta George W. Bush, dice,  mandó emisarios para consultarlo antes de perpetrar su ataque a Irak.  Hasta ahora, al parecer, ha podido más la energía del mal.

"Estamos muy confundidos", consulta un joven de unos escasos 20 años, "porque estuvimos en una conferencia donde decían que Maitreya era el Anticristo".  "El Anticristo", aclara Jankowsky, "fue Hitler.  Fue una energía del mal que causó millones de muertes".  Luego de la Segunda Guerra Mundial, agrega, era cuando Maitreya pensaba emerger.  Eso no sucedió por motivos que seguramente escapan a la comprensión de cualquiera en la sala.  Pero la buena noticia que Jankowsky tiene para dar es que ese emerger es inminente, y que todos (todos) en todo el mundo recibirán un mensaje telepático de Maitreya en su propio idioma y podrán ver su imagen en la televisión, cuyas señales transmitirán en cadena mundial.

"Muchos se van a sorprender", acota una mujer del público, contenta quizá de que hasta el más escéptico, en esa circunstancia, va a tener que aceptar al Mesías.  Una vez presente, no "desencarnará" por unos 2150 años (la era de Acuario en la que vivimos).  Jankowsky señala la importancia de Maitreya para todas las religiones que, en su opinión, terminarán fundiéndose en una. 

"Ya está esa tendencia", comenta una mujer en la sala.  "En Bahía Blanca se están haciendo servicios con representantes de diferentes religiones. Se vio esto también en la Carpa de la Paz en Plaza de Mayo, donde estaba representada la religión católica, judía y musulmana".

Luego de dos horas de presentación y preguntas, el público se retira llevando consigo fotos de la mano de Maitreya (que tendría propiedades curativas para el cuerpo y el alma) e información sobre su emerger.  Han escuchado esta noche también que, según Creme, el alma de la Argentina pertenece al sexto rayo, lo que indica idealismo abstracto, devoción y sacrificio: la misma que tenía Jesús.  Esa noche de reflexión, previa a elecciones nacionales, tal vez los ayudó a tomar una decisión.

Viviana Claudia Giménez. Exclusivo para Dios! © Abril 2003

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