García, Oscar

Escritor, Activista Cultural. México

Nació en 1975 en la ciudad de México. Tenía 16 años cuando decidió abandonar la preparatoria y lanzarse a perseguir extraterrestres viajando por todo el mundo. “Fracasé”, dice. Sin embargo, la comunidad platillista iberoamericana -y algunos del ambiente ufológico anglosajón, como es el caso del escéptico estadounidense Philip Klass,o el europeo, como el escritor catalán Antonio Ribera- aún recuerdan a aquel pequeño e inteligente cronista que -grabador en mano- los enfrentaba a preguntas
inhabituales para un joven de su edad. Pronto, muy pronto, se convirtió en un referente de la ufología escéptica mexicana. Su paso por el mundillo OVNI fue breve pero intenso, y algunas de las entrevistas e investigaciones que realizó en su prolífica adolescencia fueron publicadas en Perspectivas Ufológicas, la revista que publicaba con sus amigos, los también escépticos Luis R. Noguéz y Héctor Escobar Sottomayor. Años después, Óscar comprendería que su afición por cazar extraterrestres tenía que ver con su casi entomológico deseo de atrapar -y comprender- los nuevos mitos del imaginario colectivo. Aún hoy, en la lista de correo Anomalist -coordinada por el colectivo Fundación Anomalía- gatilla las neuronas de algunos de sus viejos amigos de la ufología espoleándolos con sus agudas visiones de aquel mundo desencantado. Léanse, por ejemplo, los deliciosos comentarios que -bajo el título Llévenme con su diler- distribuyó en la Anomalist a propósito de la aparición de OVNIs, ovnianutas y otros personajes más o menos oníricos en las visiones de algunos buscadores que no dudaron en inmolarse en el altar del Ayahuasca.

Desde que abandonó el mundillo OVNI, Óscar decidió tomar el toro por los cuernos y se consagró a la crítica a la cultural, la investigación escéptica y la difusión del pensamiento crítico a través de medios de comunicación alternativos. Se alejó de la industria cultural convencional y comenzó a bosquejar una estética propia, dándole espacio a creadores e intelectuales jóvenes o con propuestas inovadoras. Así, en 1998 comenzó a editar de manera independiente el proyecto Planeta X, revista de pensamiento y arte contemporáneo, en la que convocó a los más sobresalientes escritores jóvenes de México. En 1999, formó Verbalia, una comunidad virtual basada en la intrusión cultural -uno de los temas favoritos del crítico cultural Mark Dery, autor por quien Óscar profesa una confesa debilidad- en la que reunió a los principales promotores culturales jóvenes con presencia en medios mexicanos. De un experimento de comportamiento en comunidades virtuales, Verbalia acabó transformándose en un proyecto interactivo de arte en red basado en la distribución de material a miles de desconocidos conectados mediante sus correos-e donde pasaron a discutir unos con otros sobre el malestar de la sociedad, la política, la cultura y la (paradójicamente) pérdida de la privacidad. Tras la sorpresa inicial -para no hablar del enojo de miles de usuarios- el proyecto liderado por Óscar contribuyó a crear “un espacio extraño donde las personas pudieron expresarse libremente y compartir a miles más sus ideas”. Verbalia -es decir, aquella “virtualidad verbal”- hizo posible algunos pequeños milagros: “De ahí salieron varios matrimonios y relaciones de trabajo que hasta la fecha siguen generando frutos en el mundo real”, explica Óscar.
Óscar A. García también realizó el proyecto de arte en red de 100 to 50 simulaciones (basado en la obra del filósofo francés Paul Virilio), que consistió en mandar por correo-e diariamente a miles de personas desconocidas, durante 150 días antes del fin del milenio, un correo-cuenta-regresiva donde hizo reflexionar sobre la globalización, el comercio y la mediatización. “Buscaba -explica- generar sorpresa mediante palabras duras, groseras, digitales y efímeras que personalmente me sirvieran para documentar mi sentir y pensar antes del salto al nuevo milenio y al mito de la era digital”. Interesado en el Proyecto Luther Blissett, se dedicó al hacktivismo. Así, se convirtió en un “Blissett” más, realizando en su nombre actos de subversión cultural para horror, delicia y/o fascinación de los que tuvieron el privilegio de figurar en su agenda, consistente en más de 10 mil direcciones de correo-e. Harto de la saturación de revistas inmersas en la alienante industria del entretenimiento en México, actualmente parece haber abandonado la idea de “molestar a gente por Internet” (García dixit), dedicándose a tiempo completo a la revista de arte y música electrónica at/syber, un “medio a la inversa” (“at/syber” significa “rebys/ta”, leído al revés) con 35.000 ejemplares de tiraje, distribución nacional en puestos de periódicos y con un CD gratis por número para presentar la obra de los artistas electrónicos contemporáneos.

[Por Alejandro Agostinelli. Este texto es parte del Proyecto Enciclopedia Multimedia de Cultos, Mitos y Misterios. Exclusivo para Dios! © 2002 Todos los derechos reservados.]

BIOGRAFÍAS RELACIONADAS:
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Luis R. Noguéz
Héctor Escobar Sottomayor.
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ENLACES RELACIONADOS:
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Planeta X
Verbalia
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